País Vasco
Texto y fotos de Jerome Maupoint
Zonas visitadas: Costa vasca española, Orio, Sopelana, cerca de Sare, Zuguramurdi, Peña Plata.
Pilotos: Yeray González, Michi Sigel, Tim Bollinger (escuela Zorro), Jordan Urunuela (Northwind flight).
La realidad de un viaje fotográfico no es la exhibición de las 20 mejores imágenes producidas. No, en nuestras actividades y en la búsqueda de originalidad, el éxito no cae del cielo. Hay que esperar, hay que intentarlo, hay que saber parar y aceptar volver más tarde también. Y cuando todo se alinea, no dejamos escapar “nuestra oportunidad”, desde luego…
En enero de 2022 habíamos programado una semana de shooting en el País Vasco para el lanzamiento de la Bolero7 y para producir también fotos de nuevos arneses. Enero fue seco, térmico y con poco viento en el País Vasco y Navarra; nos habría encantado chasquear los dedos y empezar a trabajar de un día para otro. La realidad fue muy distinta; encontrar disponibilidad común para 3 pilotos, el fotógrafo y un “guía” local no ocurre con solo chasquear los dedos. En el plano logístico y material también apareció la inercia clásica que obligó a posponer las fechas, hasta el punto de que el viaje acabó teniendo lugar en febrero.
Un gran equipo se reunió en el pueblo de Zugaramurdi, al pie de hermosas colinas verdes y pequeñas montañas más empinadas (La Rhune, Peña Plata), marcando la frontera con España. Llegamos bajo el diluvio y el viento; no vimos las colinas verdes hasta pasadas 48 horas. Las previsiones anunciaban claros de unas pocas horas y viento razonable entre cada frente activo… cuántas esperanzas de cumplir la misión “foto”. Teníamos 8 días por delante, un buen bar de pueblo cerca de la casa y Jordan Urunuela, guía y piloto local (Northwind flight en San Sebastián), dispuesto a enseñarnos su región. Cuando todo está preparado y los protagonistas están en el lugar, ya no hablamos de suerte, sino de organización.
Fue la zona costera de Bilbao la que nos regaló los primeros vuelos, las primeras imágenes del flysch (formaciones rocosas de origen sedimentario) de Sopelana y después del precioso lugar de Orio.
Tuvimos que esperar a cielos menos cargados y menos ventosos para volar hacia el interior. Peña Plata nos ofreció a veces magníficas caminatas cortas, seguidas de vuelos activos y fríos propicios para lograr buenas luces. Mirábamos el parte, pero no demasiado… si no, nos habríamos quedado en el bistrot.